Cuando ser ambicioso es un problema para algunas empresas

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Cuando ser ambicioso es un problema para algunas empresas

He estado bastante tiempo con ganas de escribir esta entrada, un poco de deshago público no viene mal. EL  título puede parece extraño: “ambición” y “problema” en la misma frase. Pues eso me ha ocurrido y sí en pleno siglo XXI. Hace meses en una entrevista de trabajo todo iba perfecto, hasta que la persona que me estaba entrevistando se empeñó en que igual me iba a aburrir en ese trabajo.

Era en el departamento de marketing digital, para llevar toda la gestión de las campañas online de varios clientes. Yo ya había hecho eso en un anterior trabajo, me encargaba de todo el proceso, incluida la negociación directa tanto con clientes como proveedores. En este puesto para el que me estaban entrevistando había todo un equipo en el que cada uno se hacía cargo de una parte de todo ese proceso. Entonces mi entrevistadora decidió que si yo había gestionado antes todo el trabajo y ahora sólo me iba a centrar en una “pequeña” parte me iba a aburrir. Yo le dije que para nada, es más, pudiendo encargarte sólo de una parte puedes prestarle mucha más atención, puede sarcarle más partido y encontrar soluciones cada vez mejores ya que te  estás centrando en una pequeña parte de todo el proceso. Evidentemente, para mí y supongo que para cualquiera es mucho más gratificante tener el control de todo el proceso pero eso no se lo iba a decir, el puesto estaba bien, sabía hacer el trabajo sobradamente y además el sueldo también era bueno. Pero nada, por más que yo le argumentaba que no me iba a aburrir, que si lo pensara ni siquiera habría aplicado para ese puesto, etc., ella decidió que sí, que iba a ser aburrido para mí.

A pesar de eso la entrevista siguió, cuando lo que me dieron ganas de levantarme e irme:

–          Si te falta cualificación no te cogen en ese trabajo: OBVIO

–          Pero si te “sobra” cualificación para ese puesto: tampoco te quieren

Pero con lo que ya me dieron ganas de darme cabezazos contra la mesa cual comedia americana  fue cuando le pregunté por posibilidades de promoción dentro de la empresa. Yo creo que es algo lógico y normal cuando te interesa el puesto, te gusta la empresa, realmente te apetece unirte al proyecto y formar parte de él. Yo si para pagar el alquiler tengo que ponerme a servir copas en un bar no le voy a preguntar al dueño en la entrevista qué posibilidades de promoción hay: simplemente quiero pagar las facturas. Él lo sabe y yo lo sé. Pero cuando te entrevistas para un puesto de tu sector, es más, específico en lo que te has decidido especializar, yo tomaría como un punto positivo de mi futuro empleado ese tipo de preguntas, significa que de verdad quiere formar parte de ello, es decir, está motivado, es decir, va a producir más, es decir, me va a hacer ganar más dinero. Pero parece ser que en esta empresa no lo veían así. La chica que me entrevista se limitó a responder: “Ya tenemos directora de marketing y es una chica joven” Yo flipé. Flipé a lo grande. Me dieron ganas de contestarle: “tranquila que no me refiero a eso”  Yo sólo quiero saber qué más proyectos se hacen donde me pueda ir involucrando, qué más funciones se pueden ir adquiriendo si os gusta como trabajo, etc. Y ella me contestó, “sí que hay cosas sí, puede quedar un puesto libre en otra parte del proceso, te podemos dar formación, y moverte ahí”. Yo dije “vale, vale” y ya lo di por imposible. Primero, me has dejado claro que no quieres a una persona que de verdad le guste su trabajo y tenga ganas de eso, trabajar, pero trabajar de verdad; no sólo cumplir e irse a casa. Segundo, me ofende que digas que me darías formación al moverme a otro puesto X cuando, si te has leído mi CV, habrás podido ver que llevo dos años haciendo ese X también.

Lo que más me sorprende es que esa empresa va de moderna, empresa joven, todo colorista y con oficinas chupiguay en el centro de Madrid. Para que luego digan…

Nota:  Ser ambicioso no quiere decir que quieras quitarle el puesto mañana al director general. Ser ambicioso es tener ganas de hacer las cosas bien, de querer prosperar en tu carrera profesional, de no conformarte, de explotar al 100% tus capacidades.

 Jamás trabajaré en una empresa en la que no quieren a gente ambiciosa y con ganas.

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